He regresado
Se vuelve...
a la escritura
al caparazón
al corazón
al hogar
Es cierto, lo siento, no hay excusas ni palabras para tantos años de silencio, que en rigor no fue silencio, solo que no fue escritura. Nunca creía que algune de ustedes me leyera, que viajara con mis letras y descripciones, creí como todo que era un juego más. Y jugar es lo más serio que he encontrado en el camino. Bien lo saben los niños y los ludopatas, tu juegas (hay reglas, hay deberes y sanciones, te la comes porque has aceptado las reglas del juego y eres feliz cuando ganas y aciertas en cada apuesta, en cada paso, pero también caes profundamente en un pozo sin fin, cuando has apostado todo y todo lo pierdes)
He vuelto a este blogs a esta escritura, me expongo, pongo en escena, en discusión, en vitrina, mis pesares y malestares, mi incomodidad permanente, mi risa alta y contagiosa, mis ojos grandes y oscuros, con más kilos y algunas (muchas) canas en la cabeza. Extrañamente menos sabia de lo que sospechaba y más temerosa de lo que imagine.
Solo decir que he aprendido muchísimo, en todos estos años de silencio, cuánto ha sido 8 años?
Decir que me encuentro anclada, en una ciudad sin mar, es un valle rodeada de montañas. La belleza maldita que nos inquieta y es un referente para moverse dentro de esta ciudad. Decir que no puedo sentir amor o cariño por esta devastada ciudad, y claro no es la ciudad me dirán algunes de ustedes, "son los sujetos que viven en esta ciudad" es la cultura que sostiene a esta ciudad, ultra segregada, muy violenta, muy latinoamericana, particularmente curiosa en alguno de sus recónditos lugares. Decir que ha crecido mucho desde que la vivi pues me crie y me forme en esta ciudad, la mayor parte de mi vida, pero a diferencia e mis padres por ej, que vivieron esta ciudad alegre, en miras a un desarrollo inclusivo. La esperanza de la modernidad en medio de los 70´, los cines del centro y sus galerías, el parque forestal, la estación Mapocho, la UTE, Matucana.... en fin, otra ciudad que solo conocí por sus descripciones, había menos gente además. Esta ciudad que yo heredé. Devastada por las marcas de la dictadura, la violencia de la persecución, las casas de tortura, las tomas de terreno de los y las mas pobres... Luego con la apertura de "la democracia negociada" los ricos hacia la derecha, los menos pobres con memoria, sin militancia y honestos hacia donde puedan y los mas pobres en las bordes de la ciudad situada y segregada... mas adelante se crearán medios de transporte y carreteras para que puedan trasladarse desde un extremo a otro perdiéndose en la estrechez de los buses y el metro a la hora punta. Acá viven casi 7 millones de personas, en un espacio muy pequeño, hay vecindad nueva, migrante, peruanos, venezolanos, haitianos... la convivencia no ha sido fácil, el racismo y la xenofobia es parte de esta ciudad, sus valores más conservadores rechazan todo lo que es diferente y prefieren la homogeniezación de sus rostros y la higeneización (falsas) de sus calles. Orden y Patria ese es el lema que les gobierna, tanto a los de allá como a los de acá.
Lo siento, no es la ciudad, son las personas qua habitan en ella, es la violencia inusitada, es la sospecha permanente, es la falta de confianza, a pesar de los discursos de volver a lo colectivo, a pesar de todo lo que nos ha pasado y que hemos sido testigo. El estallido social, las miles de personas que han sido heridas, torturadas, encarceladas, violadas, a muches les han dejado ciegos/ciegas o con perdida total de un solo ojo. Luego la pandemia sanitaria que ha cobrado un total real, no las cifras que declara el gobierno, de 15.000 vidas (ancianos, jóvenes, niños). El encierro, la ciudad detenida, el toque de queda, tan querido y extrañado por buena parte de la población, la más antigua parece. El silencio de una ciudad que es muy fácil de maquillar, el silencio en los guetos verticales, donde mas de la mitad de las mujeres padecía violencia doméstica, el aumento de la violencia hacia les niñes y les ancianes daba cuenta de que era una cuidad siempre maquillada para la foto, nunca real. El aumento de los asaltos con violencia en los domicilios con sus habitantes dentro, el robo de vehículos en marcha, el asalto a quien acude al banco. Los discursos de odio, las amenazas, las funas, la cantidad de mujeres que amanecen asesinadas por sus parejas, en una palabra: la violencia y agrego esto es estructural.
¿Cómo entonces, resarcir, sanar el dolor, la rabia, el resentimiento y la violencia que esta ciudad fue capaz de construir con sus propias manos, hace ya 50 años? Qué hacer, cómo y por dónde seguir, sin seguir odiando. Me imagino que ya saben a qué ciudad me refiero. Una ciudad falsa devastada por un pasado que no quiere asumir. Aquí me encuentro quizá somos tan parecidas (la cuidad y yo) que por eso mismo, nos detestamos. Y desde acá hablaré por medio de mis letras... síganme les buenos/as.

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