El lenguaje , la RAE y el sexismo
Hace unas semanas la Real Academia de la Lengua (RAE) saltó al plató de los medios, negando todas las guías, manuales y textos de apoyo para un lenguaje menos sexista y que invisibiliza a la mitad de la población, o sea las mujeres. En la red como en los medios académicos vinculados al género y al feminismo, ha estallado una bomba directamente en el corazón de la cuestión. Las feministas nos preguntamos ¿Cómo nombrar entonces aquello que no tiene nombre? Y en tanto no enunciarlo, se invisibiliza, la ecuación es muy simple y al mismo tiempo muy arrolladora.
Desde que somos niñas, nos han acostumbrado a
nombrarnos incluidas en el universal/otro, somos los alumnos y o estudiantes, somos los
escolares, el grupo de niños, las tasas de pago de los alumnos, los centros de
apoderados o tutores, la reunión de padres, el profesor, el arquitecto, el
medico, el abogado, el juez, es decir todo se nomina con el artículo masculino
y asumimos que somos incluidas pero ¿realmente somos incluidas?
La intuición del lenguaje:
Cuando era adolescente y me invadían las crisis de
existencia, de futuros, de decisiones inminentes y posibles, qué estudiar, de
quién enamorarme, cómo y dónde vivir, viajar, escribir , leer, ver y hacer
cine, etc. Tenía una necesidad imperiosa de escribir y más aún decir, relatar,
contar lo que me pasaba, la escritura siempre ha sido una aliada pero una
aliada silenciosa que si no la explicas puede ser interpretada de diversas
maneras. En cambio el relato, el nominar las cosas, me obligada, de alguna
manera, a fijarlas, a darles una vida que aun cuando estaban escritas no
tenían. Fijarlas no en un sentido esencial e inamovibles, pero cuando yo
pronunciaba a viva voz en las conversaciones, con mis padres, en la mesa, con
mis profesoras (curiosamente mi mundo de pequeña hasta la
Universidad, fue parcialmente observado por la mitad de la población ausente,
vale decir, las mujeres. Estuve desde los tres años y antes en aulas segregadas
hombres y mujeres, luego en secundaria, un Liceo de chicas, la mayoría de mis
profesoras si no es que todas, fueron mujeres, la mayoría de mis mentoras son
mujeres, es decir, he nacido tartamuda) y por supuesto con mis amigas!, solo allí yo le daba un
cuerpo real a aquello que decía y le daba fuerza, tanto a los proyectos futuros
como a los fracasos recientes, tenia que decirlos, enunciarlos para que la
realidad los absorbiera con una sentencia inexpugnable! Es decir el lenguaje,
la nominación, creaba y reforzaba la realidad, creo que desde muy pequeña tuve
esa intuición, que el lenguaje crea realidad por lo tanto cuando cometía algún
error o estaba muy alegre va y se lo contaba a mis padres o con mis hermanas y
hermano jugábamos y era yo quien debía salir a explicar o a comprar o a
recopilar los materiales para inventar artefactos y juegos diversos. Luego a
medida que iba creciendo sabia que solo a través del lenguaje podía exigir derechos
y asumir los deberes, que había canales de participación política (nací en
la dictadura de Augusto Pinochet, en Chile, pero en mi adolescencia la
democracia retornó de manera vigilada y consensuada con los militares) en donde
solo a través del lenguaje, aquello que nombrábamos fuerte y claro, nos hacíamos
visible, antes de ello, todo era en voz baja, con miedo o simplemente silencio.
La dictadura es brutal y de eso sabe bien toda europa, por lo
tanto el recuperar la voz, la palabra, los derechos, no es gratuito y yo como
muchas mujeres no estamos dispuestas a perderlos, por lo tanto llamo a
desacatar o simplemente no tomar en cuenta las exigencias de la RAE, que por lo
demás son del siglo XVIII al principio de la modernidad, y las demandas del
siglo XXI exigen velocidad, comprensión y valentía para los cambios que se
aprestan, si la RAE que es una institución conservadora y colonialista quiere permanecer
en ese lugar, apoyada por el reaccionario conservadurismo rancio del nuevo
gobierno, pues bien que allí se quede. Nosotras seguiremos nombrando aquello que
no tiene nombre, fuerte y claro, las profesoras, las médicas, la juez, la abogada,
la astrónoma, la carpintera, la pintora, la presidenta, etc. Finalmente, y no necesitamos para
ello un master o doctorado, el lenguaje es una fuente de poder absoluto para el
patriarcado.
Entonces a seguir nombrando y escribiendo aunque a muchos
profesores de la Universidad les moleste y respondan con cierta brutalidad por esta escritura, yo/nosotras debemos continuar visibilizándonos,
nombrando, exclamando, diciendo el mundo y lo que hay en este, por su propio
nombre, porque ya sabemos: lo que no se nombra, no existe.

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